un cátaro ante la democracia, elecciones 20N

 

esta es una pregunta que una parte de mi se hace a menudo, una más.

si nos remontamos al maestro, al menos según las palabras que se hallan en los evangelios canónicos, evangelios por otra parte poco de fiar, pues han sido sometidos a manipulación tras manipulación por los “doctos doctores” de la iglesia romana, en función de los intereses del emperador y/o papa de turno.

en estos evangelios se hace referencia, con gran énfasis por cierto, en aquellas palabras que según ellos pronuncio el maestro ante la pregunta torticera (como no) de un rabino: a dios lo que es de dios y al cesar lo que es del cesar.

palabras que curiosamente creo que a todos nos han enseñado.

palabras que curiosamente la jerarquía católica no respeta allá donde acampa.

palabras del maestro?, lo dudo. permítaseme tal licencia.

el motivo de mi duda (aparte de la manipulación de los textos evangélicos) se basa en que todo lo que dijo Jesús a partir de su apertura de consciencia, es decir durante su vida pública, estuvo basado en metáforas y parábolas, todas las palabras que han llegado medianamente intactas a través del evangelio de Tomás (el único que se escapo de las garras de la iglesia romana) encierran un doble e incluso triple sentido, están encriptadas. ocultas a los ojos no iniciados.

este es un detalle que a la iglesia le ha interesado ocultar desde siempre, Jesús, el Maestro no el dios, no hablaba para todos, solo para sus discípulos y aunque en ocasiones fuera fácil de entender no le convirtió en un orador popular y menos aún tan demagogo y ligado a los intereses económicos  de su época. una época caracterizada por la avaricia y rapiña tanto de los ocupantes romanos como del sanedrín judío (fiel reflejo de su pueblo).

si alguna vez dijo esas palabras se olvidaron y más aún, si alguna vez las dijo conociendo su forma de hablar no eran literales, más bien se habría referido a la separación entre materia y espíritu, como forma de explicar la dualidad a la que estamos sometidos en esta realidad. para nada hubiera hablado de dinero o de separación entre iglesia y estado.

puedo asegurar y se que no he alcanzado el nivel de mi maestro, que cuando se llega a determinado grado de consciencia no hay separación posible. da igual que el sufrimiento proceda del dolor de la perdida de un ser querido o del dolor que provoca un financiero al derribar la economía de un país. el sufrimiento es sufrimiento, en distintos grados pero sufrimiento.

 

mis antecesores en el siglo 11,12,13… estuvieron más implicados en la contienda política de lo que los intereses eclesiasticos y reales han intentado transmitir desde entonces.

los cátaros desde siempre han sido parte de la sociedad de su entorno, bien es verdad que había dos grupos fundamentales, uno que se apartaba de la vida pública por su propia elección  y eran conocidos como perfectos y los más numerosos que sin renunciar a su conocimiento elegían seguir en el mundo y darse a los demás para liberar el mayor número posible de almas.

hasta aquí una ligera reflexión sobre la cuestión “religiosa” de la participación o no en la democracia y/o en las elecciones.

 

que hacer entonces?

el siguiente análisis me lleva a ver todos los factores posibles de una democracia, su significado y su realidad.

 

la democracia, se fundo en grecia y significa literalmente: gobierno del pueblo.

curiosamente el “pueblo” no lo componía más allá del 30% de la población. como ahora, que apañan sistemas para que sigamos creyendo vivir en un lugar donde todos tenemos capacidad de elección y donde en realidad se deja fuera a todo aquél que no supere determinados estandares, en españa por ejemplo, no vale igual el voto de una ciudad que el de un pueblo. no tiene el mismo peso político el voto de un barcelonés que el de un sevillano. no vale lo mismo el voto de un comunista que el de un socialista…

 

“no solo esto, si al poder financiero internacional (el autentico poder) no le interesa el resultado, ocurre lo que acaba de ocurrir en grecia o italia… es decir, es una farsa.”

 

y vuelve la pregunta: ¿que hacer?

no, no te voy a decir lo que deberías hacer, ni tan siquiera lo que yo creo que debieras hacer.

solo digo lo que yo voy a hacer: no votar, no participar de esta farsa

 

estoy cansado además de todas aquellas voces que cual ulular de fantasmas amenazan con hecatombes si no se vota, que si beneficia a la derecha (como si hubiera otra cosa), que si beneficia a los grandes… me da igual, cada pueblo tiene los gobernantes o no gobernantes que se merece. así de simple.

 

que me va a afectar lo que hagan?, ya, ya lo se. pero asumo mis consecuencias y no me dejo engañar con esa representación falsaria de participación popular.

no, yo no voto.

 

como cátaro es mi elección, como persona mi decisión.

 

 

Una respuesta a “un cátaro ante la democracia, elecciones 20N”

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